Blog

Novedades

Publicado originalmente en: “Mercado en Vivo”, Newsletter de Linkedin
Por: Fernando Balbuena
Presidente y Co-fundador de Mercado Cambiario S.A

¿Por qué el Perú sigue siendo un mendigo sentado en un banco de oro?

Antonio Raimondi (1824–1890), naturalista y científico italiano nacionalizado peruano, acuñó la frase “El Perú es un mendigo sentado en un banco de oro”. Tras recorrer el país durante décadas estudiando su geografía, minería, biodiversidad y recursos —plasmados en su obra El Perú— formuló hacia la década de 1870 un diagnóstico: el Perú es un país riquísimo en recursos, pero incapaz de convertirlos en bienestar.

Raimondi no atribuía la pobreza a la escasez, sino a la falta de desarrollo productivo, institucional y económico. Más de cien años después, la historia económica mundial confirma su intuición: los países no salen de la pobreza por lo que tienen, sino por su capacidad de convertir recursos en riqueza.

Dos mil años de pobreza

Durante casi dos mil años, la pobreza fue la condición normal de la humanidad. En el año 1 d.C., alrededor del 90% de la población mundial vivía en pobreza extrema (imagínense). Incluso hacia 1820, ese porcentaje seguía cerca del 80%, y a mediados del siglo XX aún rondaba el 60%. El mundo no era pobre por falta de esfuerzo humano, sino por una razón estructural: la productividad era extremadamente baja.

Con la Primera Revolución Industrial y la expansión del capitalismo moderno todo cambia. La combinación de propiedad privada, innovación tecnológica, acumulación de capital, mercados y comercio permitió, por primera vez en la historia, un crecimiento sostenido de la producción. A partir de ese momento, la riqueza comenzó a expandirse a una escala nunca vista.

El resultado es uno de los mayores logros sociales de la humanidad. En 1990, cerca del 38% de la población mundial aún vivía en pobreza extrema. En 2019, esa cifra había caído por debajo del 10%. Nunca tantas personas salieron de la pobreza en tan poco tiempo. No fue caridad ni planificación central: fue creación de riqueza y oportunidades.


El Perú: cuando el capitalismo funciona

La experiencia peruana en los últimos 25 años refleja, con notable claridad, este mismo patrón. A inicios de los años noventa, el país partía de una situación extremadamente adversa: pobreza masiva, hiperinflación, una economía cerrada, ausencia de inversión y un contexto de violencia terrorista que había destruido infraestructura, paralizado regiones completas y expulsado capital y empleo. Los años posteriores fueron, en gran medida, un periodo de estabilización y reconstrucción previo al verdadero despegue social.

Con la estabilización macroeconómica, la apertura comercial y, sobre todo, la expansión de la inversión privada, el país cambió de trayectoria. Los datos del INEI muestran una reducción histórica de la pobreza: alrededor de 58% en 2004, 30.8% en 2010, 21.8% en 2015 y un mínimo histórico de 20.2% en 2019. En menos de dos décadas, más de diez millones de peruanos salieron de la pobreza.

Este proceso no fue casual. Coincidió con años de crecimiento económico sostenido, fuerte inversión y expansión del empleo. El Perú hizo, en términos generales, lo que la evidencia histórica indica: dejó que el capitalismo funcione. El retroceso posterior —acelerado por la pandemia y prolongado por un crecimiento débil— no invalida la lección central: con libertad la economía crece y la inversión fluye, las oportunidades se multiplican y la pobreza retrocede.


Qué hay que hacer para que el Perú deje de ser un mendigo

La historia mundial, la experiencia peruana y los datos apuntan en la misma dirección. Si el objetivo es reducir la pobreza de manera sostenida, el camino es claro y conocido: dejar en libertad a los ciudadanos para emprender y desarrollarse.

Recuperar la inversión privada es fundamental. Representa cerca del 80% de toda la inversión del país y no volverá a crecer mientras persista el actual laberinto regulatorio.

Aumentar la producción requiere permitir que las empresas existentes crezcan y que nuevas empresas puedan surgir sin enfrentar barreras artificiales. La desregulación no implica ausencia de reglas, sino reglas simples, claras y previsibles.

Generar empleo formal y productivo exige, además, una reforma laboral profunda. La rigidez laboral y los altos costos asociados a la contratación generan temor a contratar, especialmente en pequeñas y medianas empresas. Sin mayor flexibilidad laboral y una reducción significativa de los costos salariales, la formalización seguirá siendo la excepción.

Crear más riqueza, finalmente, no es un fin abstracto, sino el mecanismo mediante el cual se crean más oportunidades reales: más empresas, más empleo, más ingresos y mayor movilidad social.

Aquí es donde la discusión de fondo se vuelve inevitable. La evidencia histórica muestra que el capitalismo, entendido como un sistema de libertad económica, propiedad privada, inversión y mercados, ha sido el instrumento más eficaz para reducir la pobreza y expandir oportunidades.

Por eso, los políticos en los que realmente se puede confiar no son los que prometen más, sino los que entienden esta relación y buscan dar más libertad a sus ciudadanos y lo protegen de la interferencia y el abuso del estado.

Raimondi lo advirtió hace más de un siglo. El mundo lo confirmó con doscientos años de evidencia. El Perú ya lo vivió entre 2004 y 2019. El desafío hoy es simple de enunciar, aunque difícil de ejecutar: dejar de poner trabas, devolver libertad económica y permitir que la inversión, la producción y el empleo vuelvan a crecer.

Porque solo así el Perú dejará, por fin, de ser un mendigo sentado en un banco de oro.

“En Mercado Cambiario puedes estar informado mirando el mercado en tiempo real y obtener el tipo de cambio más competitivo para tus operaciones.”

Obtener el mejor tipo de cambio no es cuestión de suerte, sino de conocimiento y estrategia. Con herramientas adecuadas, plani­ficación y una buena plataforma, puedes maximizar el valor de tus operaciones. En Mercado Cambiario, te brindamos las soluciones necesarias para tomar decisiones inteligentes y aprovechar al máximo cada operación. ¡Únete a la revolución del cambio!

Scroll al inicio